En la capilla

Fe, devoción y violencia.
Dale sed de sangre al que carece de ti.

Santa María, madre de Dios, ora por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.

Una cabeza, 2 niños, tres víboritas y 4 pinches policías. Gastón tenía un historial mierdero. Apenas un principiante que insistía en guardar un poco de su supuesta dignidad. Algo sí es cierto, nunca se ha terminado de embarrar en la mierda. El pendejete este se siente orgulloso porque nunca lo ha hecho “con saña y ventaja”. Cabrón, muchos huevos para andar de creyente después de reventarle el cráneo a otro pendejo.

Bendito sea el fruto de vientre, Jesús.

Así se llamaba el cabrón, Chucho. el muy bastardo se había vuelto el favorito del jefe. Lo encontró en esta misma capilla, había matado a uno de los matazantos cuando intentó llevarse por la fuerza a la hijita bastarda del curita. Así como se ve de putito le metió la verguiza de su vida. Con el crucifijo del altar le partió la sesera. He matado a muchos compas en esta perravida, pero nunca se me hubiera ocurrido hacerlo con el mero mero de herramienta, eso ya es profanar. Ese wey quedó mal, muy pinche mal. De ahí a la última decapitación el muy putito no ha tenido los huevos para mancharse de sangre. Dostres putazos y ya. Mariquita, según es para mantenerse tranquilo ¡si es bien coco el wey! Pinche doblemoral, putito. Es de esos que comen santos y cagan diablos.

Proclama mi alma la grandeza del Señor. La grandeza que implica algunos pequeños sacrificios, Padre. No te ruego por mí, Madre; te ruego por ellos. Porque suyo es el reino de los cielos. Porque mi reino se volvió de este mundo. Porque a los que no son ni santos ni justos, los de en medio -lapincheperrada-, nos aprietas hasta sacarnos la puta médula. Por ti, bastardito transmundano; por ti, putirijilla zoofílica. Que cada golpe en la sien, cada cabeza y cada encajuelado sea una lanza en tu costado y una verga en tu útero.

Gastón era así, un mocoso reapendejado que por alguna mamada terminó aquí. Muerto. Se lanzó a lo pendejo una noche, corrió hacia los tiros con los brazos abiertos. Pobre mártir, el panteón está lleno de ellos.

Señor de este mundo, dale sed de sangre al que carece de ti.

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