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Archivo de la etiqueta: Literatura

 

Porque hasta en la vez hay que dar la lucha.

Porque hasta en la vejez hay que dar la lucha.

 

amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
Octavio Paz.

Paz inició su carrera intelectual como un marxista ortodoxo. Incluso, recordemos, que en su primer ensayo defendió a ultranza la idea de un arte social, de un arte de tesis. Sin embargo, demostrando su compromiso con la inteligencia, que desde luego no pude haber aprendido DE NADIE porque Paz era un selfmade man, se alejó de los dogmas de la izquierda. .

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Udysseus (Ulysses) Mosaic From The Bardo

Udysseus (Ulysses) Mosaic From The Bardo (Photo credit: Ken and Nyetta)

No hay razón sensata para seguir escribiendo. Y sin embargo aquí estamos, de madrugada, tarde y noche, azotándonos contra el teclado como si quisiéramos conseguir algo, como si se tratase de una gesta heroica que nos asegura una conquista sobre la muerte. La literatura no deja ni garantiza nada, se lo lleva todo: es la más inútil de las pasiones. El escritor no es dueño de sí, se encuentra subyugado por la voz del lenguaje que es canto de sirena: su voz es un eco, no le pertenece.

Oscar Wilde at Oxford

Oscar Wilde at Oxford (Photo credit: Wikipedia)

¡La vida! ¡La vida! No busquemos en la vida nuestra realización o nuestra experiencia. Es una cosa limitada por las circunstancias, incoherente en sus manifestaciones, y sin esa adecuada correspondencia entre forma y espíritu que es lo único que puede satisfacer el temperamento crítico y artístico. Nos hace pagar un precio demasiado alto por sus mercancías, y compramos el más miserables de sus secretos a un coste monstruoso e infinito.

El crítico como artistaOscar Wilde

Escribir es difícil, como todo trabajo intelectual y estético. No me refiero solamente a los años de adiestramiento para conseguir el instinto, la capacidad de contemplación y, finalmente, la competencia crítica, elementos clave para el performance creativo; cuando hablo de las dificultades para escribir, o hacer cualquier tipo de arte, pienso en cosas más burdas pero, también, más difíciles de sortear. Las artes son actividades esencialmente antisociales. Prepararse para crear implica alejarse de las reglas de la vulgaridad y del sentido común, retar las concepciones consideradas válidas por la media; adoptar una posición antihumanista. Crear es negarse a entrar al sistema mercantilista que ha preparado un safe way para nosotros: naces, creces, te reproduces, trabajas hasta morir; ante esta lógica que se impone como clara y distinta, el creador contrapone el ocio y la contemplación, contra la ética protestante se enfrenta la ética del artista que nos lanza a la búsqueda de experiencia vitales, que nos ubica en el terreno de lo marginal.

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and open your eyes

Keep calm…

Abre los ojos con esfuerzo, una pesadez le oprime el cuerpo contra el frío piso. Apenas y siente sus piernas, las rodillas no responden, en algún momento de la noche han pasado de ser articulaciones a piedras que lo mantienen en el fondo de un mar de inercia. Los intentos, infértiles todos, por moverse le abren paso a la desesperación. Sus ojos apenas y reaccionan; frente a él una única ventana. Qué puta hora es. Podrían ser las dos de la tarde o las nueve de la mañana, incluso las 8 de la noche y en la habitación no se notaría diferencia alguna: ningún haz de luz puede cruzar esas gruesas cortinas de tela barata. Dónde putas estoy. Puede sentir humedad en su cara y la boca seca: babeó toda la noche. Putamadre. Putísimamadre. Conoces la sensación, todo encaja: el peso de las manos y piernas, la opresión en el pecho y espalda, la ansiedad por moverse, por convencerse de que aún no te carga la chingada; el cosquilleó de unas manos que recorren desde los dedos de los pies hasta las nalgas, hasta la espalda: el frío aliento en la nunca: la piel eriza. Intenta gritar o moverse, algo, lo que sea; no puedes. Tu corazón se abalanza contra la caja torácica intentando huir: un grito ahogado.

¿Se te subió el muerto, mi rey?

Charles Baudelaire

Charles Baudelaire, es considerado el iniciador de la poesía contemporánea, propone una ruptura con la tradición occidental.

“Alcanzar la máxima expresión de la forma es llegar a ser un superhombre -en sentido semejante al nietzscheano- el hombre que logra ir más allá del hombre, lo cual significa que no se arredra ante nada, que está exento de sentimentalismo; es el hombre-materia que explora la lengua-carne, que indaga sobre el carácter de objeto de la lengua en la literatura. Este soberano, así llamado por Sade y Bataille, se aleja de consideraciones morales, religiosas y se vuelca en la práctica de su deseo, en las experiencias límite del erotismo, la sensualidad, el dolor, la muerte, la fealdad, y, con ello, en la exploración de materiales -la lengua, en el caso de la literatura- que le permitan expresar esa parte esencial a la que se refiera Bataille, relacionada con el ejercicio de la libertad.”

Inserción del mal en la literatura mexicana

Angélica Tornero

Un foto dentro de una foto. Ceci n'est pas un photo

Una prisión sublime dentro de otra menos amable.

— Nada hay allá afuera, chico.

Esta corbata me asfixia. Traje y calzado me aprisionan. Llega un punto en el que la voluntad de vivir empieza a ceder, cuando tu vitalidad está en el mínimo funcional y aceptas, entonces, incluso sin resignación: la vida es aquello que está en la pantalla de tu ordenador o de tu celular y fuera de los rectángulos luminosos no hay nada para mí. No mames, allá afuera está lloviendo. Lo sé por un tuit. O por una actualización de Facebook. No sé, cualquiera de las dos; no sé y no me interesa. Soy incapaz de voltear y mirar através del ventanal: mi generación es una de ratas entrenadas para clavar los ojos en el primer monitor que se le atraviese, refugiarse en cuartos pequeños, atiborrados de figurines, partes de computadora, libros o cualquier tipo de basura inútil. Vivimos atemorizados de lo que hay allá afuera porque lo Otro ha extendido sus dominios: sin certidumbre ontológica todo es ajeno y potencialmente peligroso. Entonces nos refugiamos en una ficción que no lo es menos que la broma a la que llamamos realidad. Ésta es una cárcel dentro de otra cárcel.

— Nada tu chingada madre.