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Archivo de la etiqueta: Política

En la entrada anterior de mi cuaderno nuevo no mencioné nada sobre el gran evento del fin del mundo. Justo ese día tomaba café y me divertía leyendo los comentarios sobre el apocalípsis maya —que si todo era culpa de PSY y Nostradamus, que un meteorito, que el rapto—, así que no me enteré de lo verdaderamente relevante hasta días después: la marcha de miles de neozapatistas en cinco municipios de Chiapas.
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El puño autoritario :')

Servicio comunitario: Coldwell quiere saber por qué estamos enojados.

Pedro Joaquín Coldwell, líder nacional del PRI, dijo:

 Algo hizo enojar a los jóvenes y nosotros, los priístas, tendremos que ver qué fue lo que hicimos mal para que se enojaran

Aquí, en el estercolero textual, creemos que es necesario apoyar a políticos y militares olvidadizos a encontrar el hilo negro y descubran las misteriosas y ocultas razones que pueden, o no, estar detrás del odio juvenil. También, creo, es una lección para ambos bandos. Que cada quien decida hasta dónde está dispuesto a llegar.

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Hay una crítica a los recientes movimiento juveniles y universitarios que han tomado las calles. Su fascismo. “Qué delicaditos, hasta parece que nadie los puede tocar”, dicen analistas, columnistas y operadores políticos de ésos que saben lo que dicen. “Es el comportamiento típico del fascismo, se organizan y a la voz de uno se lanzan, en manada y cual fieras, sobre el objetivo seleccionado”. Este comportamiento no es nuevo y ya ha inspirado notables iniciativas con la intención de controlarlo. Bajo las consignas de democracia y defensa de la verdad por sobre el libelo y la calumnia se esconde una idea general: la violencia, incluso la simbólica, sólo es derecho del Estado y las instituciones. Gewaltmonopol des Staates. No, no por cierta vocación tiránica ni tendencia fascista ni malasintenciones, es que los hombres comunes no sabrían qué hacer con el poder ni cómo administrar la violencia. La prueba de ello es que infunden el temor, liberan el odio y amenazan a los Santos Varones y las Sagradas Instituciones. ¡Qué alguien le ponga un alto! ¡Qué alguien piense en los niños!

La ley señalando al invasor, purgando la sangre.

¡Jóvenes del coro fácil que se revelan contra sus protectores!

Hay momentos en que es inevitable abandonar la Torre de Marfil. El mundo de la ficción en el que nuestras plumas y teclados repiquetean todo el tiempo queda al abismo, incompleto. No cabe duda, cada momento huérfano en nuestras ficciones pasarán factura negándose a cooperar en el futuro, ocultando sus rostros, negando sus posibilidades. Precio que el ficcionador debe pagar cuando la realidad social pesa toneladas sobre sus hombros. Y no es que sea obligación del narrador ocuparse de problemas sociales y salir a la calle a opinar a diestra y siniestra sobre lo que está bien o mal porque sea un imperativo del espíritu. Ninguna responsabilidad especial pende sobre el creador. Símplemente éste vive en un mundo colectivo en donde la razón estratégica, esa que ayuda a definir afinidades y enemistades por el bien de nuestra obra, nos demuestra que es mejor cooperar que esperar a que la corriente nos llevé hacia donde nunca quisimos llegar, a callejones sin salida y abismos sin fondo que se conforman a nuestro rededor sin que nos enteremos. Para crear otros mundos posibles hay que procurar el mundo colectivo, antes de que éste sofoque la imaginación y haga imposible ejercer la palabra . Antes de que éste se haga invivible. Cooperar para sobrevivir. El sólo hecho de haber sido lanzados a este mundanar nos hace participes de la justa. En nuestro margen de acción, reducidísimo, nos queda la decisión de ser responsable o irresponsable, de saber que, muy a nuestro pesar, hay que participar o entregaremos a un cómodo “apague la luz el último en salir”.

The age of innocence.

¿Votar por el PRI, siendo universitario, y después del 68? ¿Votar por el PRI, habiendo pasado por una universidad, y después del jueves de Corpus? Lo entiendo de un anciano. Lo entiendo de ésos que nacieron acarreados y se mueren por una torta de tamal y un boing. Los viejos que siguen esperando que la revolución les haga justicia. Pero, neta, pasar por una universidad y pensar siquiera en la posibilidad de tachar el PRI en una boleta… tío, está cabrón nuestro nivel educativo; más cabrón nuestro nivel de olvido. No sólo hay que ser idiota, además hace falta tener un nulo respeto por la sangre, la derramada y la que se derramará. Hace falta tener memoria de teflón o de burócrata al terminar una administración. Hace falta no tener vergüenza.

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fight and dance with the devil.
Burn baby, burn and dance.

Vamos a asumir que tu mito eurocentrista es cierto. Pensemos, pues, que Grecia es el centro neurálgico de la historia: todo inicia y termina allí; imaginemos que ahí está la cuna de la civilización, que los antiguos que pisaron esa tierra son el alfa y omega, el non plus ultra de la genialidad. Concedo el punto. Read More