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Archivo de la etiqueta: Sueño

and open your eyes

Keep calm…

Abre los ojos con esfuerzo, una pesadez le oprime el cuerpo contra el frío piso. Apenas y siente sus piernas, las rodillas no responden, en algún momento de la noche han pasado de ser articulaciones a piedras que lo mantienen en el fondo de un mar de inercia. Los intentos, infértiles todos, por moverse le abren paso a la desesperación. Sus ojos apenas y reaccionan; frente a él una única ventana. Qué puta hora es. Podrían ser las dos de la tarde o las nueve de la mañana, incluso las 8 de la noche y en la habitación no se notaría diferencia alguna: ningún haz de luz puede cruzar esas gruesas cortinas de tela barata. Dónde putas estoy. Puede sentir humedad en su cara y la boca seca: babeó toda la noche. Putamadre. Putísimamadre. Conoces la sensación, todo encaja: el peso de las manos y piernas, la opresión en el pecho y espalda, la ansiedad por moverse, por convencerse de que aún no te carga la chingada; el cosquilleó de unas manos que recorren desde los dedos de los pies hasta las nalgas, hasta la espalda: el frío aliento en la nunca: la piel eriza. Intenta gritar o moverse, algo, lo que sea; no puedes. Tu corazón se abalanza contra la caja torácica intentando huir: un grito ahogado.

¿Se te subió el muerto, mi rey?

560 —¡Forastero! Hay sueños inescrutables y de lenguaje obscuro, y no se cumple todo lo que anuncian los hombres. Hay dos puertas para los leves sueños: una, construida de cuerno; y otra, de marfil. Los que vienen por el bruñido marfil nos engañan, trayéndonos palabras sin efecto; y los que salen por el pulimentado cuerno anuncian, al mortal que los ve, cosas que realmente han de verificarse. Mas no me figuro yo que mi terrible sueño haya salido por el último, que nos fuera muy grato a mí y a mi hijo.

La Odisea.

Solo en su cubículo. Compone las mentiras blancas del día. El clic-clac del teclado suena con ritmo maquínico. Timing perfecto en el que el ejecutante se disuelve. Deja de ser persona y es dedos y teclado y clic-clac. Es la música minimalista del hastío. Giro inesperado: fundido a negro. En la escena se ve un páramo terracota con algunos matorrales. El tiempo es irregular, avanza y se repliega sobre sí mismo; noche y día son un sinsentido cuando se altera la regularidad del tiempo. Crack. El reloj deja de girar, sobre el páramo se posan mil soles, asfixiantes. La tierra es una braza que contrasta con el azul pálido del cielo. De la piedra brota una gota, como de su coronilla, y la recorre por un costado. Cae. Y me lleno de desasosiego. Y quiero llorar pero no puedo. Descubro que soy una piedra en el desierto. Un ser inerte en el umbral de la eternidad, incapaz de cruzarlo o echarse atrás. Ni en mis sueños tengo control de lo que hago. Una fuerza ajena habla por mi y actúa por mí. Condenado a ser espectador de mi recorrido hacia la deriva, de camino de desesperación. Y ahora que lo pienso…

– Se han acabo sus 45 minutos. Creo que hemos progresado mucho.

Pulquería

Aquí están mis aspiraciones.

«Qué pena, pobre diablo, sin ilusiones, quizá; con los sueños destruidos». Merde, tout c’est merde de cochon. En la esquina de un bar de mierda. Mierda de hombre, mierda su narrativa. Valiente generación. Hijos de una ilusión: El milagro nacional. Sueño fallido. Lisiados del alma. Eres tan hijo de la mierda como yo. Mundo condenado, sueño clasemediero. Trabaja; gana; gasta hasta morir, exprime tus cojones, no hay más alla. De aquel sueño sólo quedamos nosotros. Pinches lisiados. Nuestra generación se cansó de luchar desde antes de nacer. Traga; trabaja; coge, muere. No hay más allá. ¿Qué fue de esos días? Nada. Sueños huérfanos. Who cares, it’s all right; take a pill, take a drink; kill, die. Dream’s over. Nos odian porque somos el recuerdo de lo que no fue. We didn’t start the fire. Somos producto de un aborto lanzado al abismo. Waiting to hit rock bottom. Do it with style

Horror y muerte convergen sólo si tienes suerte.
¿Y si descubres que bajo la máscara hay un vacío, que contrario a lo que creías sólo hay una carencia de rostro; a dónde irá tu esperanza cuando descubras que luchas contra algo que existe sólo en tu carne?

He conocido el horror. Nunca ver sus ojos y saber que te ven hasta el fondo del alma. Ello radica allí, en lo indeterminado. Invisible. En lo inenarrable. En un eterno flujo.

No es lo monstruoso ni lo grotesco. Lo feo no es lo horroroso. La fealdad es un atributo accesorio del horror. En ocasiones se presenta como su paje, anticipando su llegada. A veces el horror se presenta a través de lo sublime. Un día, hermoso y heroico; otro, repugnante y apestoso. Más allá de los  binomios estéticos y las falsas disyuntivas de la apariencia se encuentra ello.

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