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Archivo de la etiqueta: Violencia

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La próxima vez que un policía le esté partiendo el culo a macanazos léale poesía, de preferencia de Sicilia o Neruda. Comuníquele, respetando su investidura, que es un abuso lo que hace, razone. Ponga una margarita en el cañón de su fusil. ¿Recuerda esa ocasión cuando los revolucionarios cubanos tomaron La Habana después de dialogar con Batista? ¿o cuando Zapata tomó Jonacatepec con dos o tres silogismos? Yo tampoco.

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Una estampa veracruzana de las narcocustumbres jarochas.

“Diles que son cadáveres y que jamás resucitarán de entre los muertos”

Hay vidas que valen más que otras. Que exista una literatura que emerja de la mierda hace que todo haya valido la pena. Cada bala, cada gota de sangre, cada uno de nuestros muertos vale si por ellos nacen cronistas, ensayistas o narradores que elevan la literatura a nuevas cielos o la hunden en otros abismos. La vida humana es insignificante. Nuestras vísceras, órganos y huesos perecen; la letra persiste. Necesitamos un arte que renuncie a nuestro ramplón humanismo. Que se ponga al hombre en el lugar que le es más propio: entre la basura, con la mierda.

Una ejecución limpia aunque nada inmediata. La decapitación como liberación última.

La decapitación, también, como la última prueba de amor entregada o exigida.

Sus ojos, ya vacíos, me seguían a todos lados. No importaba si era día o noche o madrugada; si estaba en pie o recostado. Y aunque estaban muertos esos ojos, es seguro, contenían más vida de la que yo podría llegar a tener. Al menos hasta ese día. Una nata blanca sobre las córneas. Rojo y morado en los párpados. El bastardo algo debía, o quizá no. Lo único seguro para mí, no para él, era su muerte. Read More

Fe, devoción y violencia.
Dale sed de sangre al que carece de ti.

Santa María, madre de Dios, ora por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.

Una cabeza, 2 niños, tres víboritas y 4 pinches policías. Gastón tenía un historial mierdero. Apenas un principiante que insistía en guardar un poco de su supuesta dignidad. Algo sí es cierto, nunca se ha terminado de embarrar en la mierda. El pendejete este se siente orgulloso porque nunca lo ha hecho “con saña y ventaja”. Cabrón, muchos huevos para andar de creyente después de reventarle el cráneo a otro pendejo.

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